sábado, 8 de diciembre de 2012

SE ACERCA EL FIN.

En efecto, se acerca el fin de este año 2012, y cuando estamos a pocos días de su finalización (esto que escribo lo hago en fecha 8-12) mucho hay que acotar sobre lo que ha acontecido en mi sufrida Guatemala, durante el transcurso de este año.
La población chapina en general, se  ha visto sacudida por variedad de acontecimientos que van desde lo político, lo social, cultural, deportivo y, sobretodo, en el tema económico.
Huelgas, manifestaciones, protestas, desalojos violentos, masacres y toda una estructura de corrupción, imparable que obligó a nuestros flamantes gobernantes que tomaron posesión a mediados de enero de este atribulado año, a calificar este flagelo, como "un monstruo de mil cabezas..."
Todos los sectores vivos del país, se han visto afectados.
Estudiantes de magisterio, padres de familia, pequeños comerciantes, organizaciones campesinas y de indígenas, la misma canasta básica que ha venido a empobrecer aún más, la ya alicaída economía familiar, que no ve por dónde, hacer aumentar sus magros ingresos, para brindarle una alimentación digna a ese entorno familiar que tiene que "medio sobrevivir", con uno y mil malabares para que sus quetzalitos, que más parecen sanates, alcancen al menos para las tortillas y los frijolitos, que constituyen el menú especial en la mesa diaria de las grandes mayorías guatemalteca.  No así de aquellos que sus compras las hacen en los grandes centros comerciales de la zona 15 capitalina y los más pocos, vuelan en sus jets privados "de shopping" a Miami.
Realmente no esperábamos que este año fuera así, tan duro.  Muchas expectativas se vieron truncadas, especialmente para los que nos movemos en la llanura de la actividad política-partidista.
Y lo peor de todo, según mi particular criterio, es que no se ve ninguna luz al final del túnel.
Me recuerdo de un presidente de Guatemala que, en su momento, -algo así como para lucirse- expresó:
"estamos al borde del abismo, pero en mi Gobierno...daremos un paso adelante".
En estos días se habla del 13 Baktun.
Para los Mayas, el fin de un largo período de más 5 mil años.  Afirman que a partir de este 21 de diciembre, la humanidad tiene que cambiar radicalmente.
Dejar los antivalores.  Pero no solo a nivel personal, sino a nivel de colectividad.  Dejar la corrupción, la ambición, las injusticias sociales, para que todos vivamos de manera digna, que como seres humanos merecemos.
Que ya no hayan "niños millonarios de lombrices", como  dice Ricardo Arjona. Que nuestros gobernantes vean las necesidades de las grandes mayorías y no sólo las cuentas bancarias que les favorecerán por determinados proyectos de infraestructura.  Que haya salud gratuita para todos (con centros de salud, hospitales, centros asistenciales con medicina suficientes y personal médico, todo el tiempo), que tengan vivienda digna, educación gratuita y para todos los niveles en el sistema educativo, empleos y salarios dignos, sin explotación patronal.
Aquí en Guatemala, todo esto es mucho pedir.  Porque somos muy duros de entender la realidad y la solución viable para alcanzar un país justo y sin desigualdades sociales que actualmente existen.
Fácilmente nos dejamos convencer por cantos de sirena, que nos visitan cada cuatro años.  Es ahí donde juegan papel preponderantes las instituciones como los medios de comunicación -pero todos-, la iglesia en general, el sistema educativo, las universidades, los partidos políticos...
Reitero, no veo ninguna luz al final del túnel.  Ojalá me equivoque.


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