sábado, 8 de junio de 2013
UN MUERTO QUE SALE A DIARIO.
Hacer periodismo en los departamentos es una labor verdaderamente titánica. Quien se atreve a penetrar en el difícil ámbito del periodismo, de verdad es que tiene: 1. Vocación para el ejercicio periodístico y no le importa la infinidad de obstáculos que encontrará a lo largo de escabroso camino. 2: ¿Es un iluso?...o 3: Es un verdadero ingenuo, por no decir "resentido social", adjetivo que le etiquetan desde el mismo principio de su labor.
A todo esto, se suman otros elementos externos que le obligan a pensar que "no vale la pena estar en este oficio", "el mejor oficio del mundo", como lo dijo Gabriel García Márquez, premio Nóbel de Literatura.
A todos los pueblos de nuestro país llega un medio escrito que por su formato, su presentación, su poco texto, fotografías a todo color, y su explotación del morbo, la gente de poco nivel cultural, está pendiente de él, y corre, incluso, tras el voceador para comprarlo, no importa el precio...el comprador le gusta, le satisface, ver notas de muertos, secuestros, asaltos, robos, en fin, todo aquello que signifique sensacionalismo, con todos los antivalores humanos.
Este factor externo, es, según mi particular criterio, lo que está liquidando a los medios escritos de los pueblos. Este muerto que sale a diario, se vende como pan caliente. Incluso dentro de las misma gente con cierto nivel cultural y académico. Éso es lo más lamentable.
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