Hacer un recuento de lo que han sido estos días y meses del 2013, es asunto y cuestión de elegir el tema para determinar cómo ha influido en la vida de los guatemaltecos, ya sea para bien o para mal, aunque por ahí está un refrán muy popular que es muy bien aplicable también en el presente caso. El refrán sentencia que "cada quien habla de la fiesta, según cómo le haya ido en ella".
Temas existen a escoger. salud, educación, la situación económica, la política partidista, el deporte, en fin, estos interesantes como importantes aspectos de la vida guatemalteca, dan mucho de qué hablar.
En el tema de salud, nos remitimos a uno de los últimos informes de Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, que colocan a Guatemala en los últimos países de habla hispana, en los últimos lugares en cuanto a desarrollo humano. Específicamente si se refiere a la desnutrición infantil. Somo un país en donde no se le brinda la atención del caso, a la atención primaria en salud a ese sector tan vulnerable como lo constituye la niñez...a esa niñez que vive en las áreas marginales pobres, en el área rural y en los más recónditos lugares de la geografía chapina, a donde no llegan desde hace muchos años, el cuidado y atención primarios, para ellos y sus progenitoras.
Como consecuencia de esa carencia en salud, tenemos escuelas vacías de niños y los pocos, relativamente, que asisten, los hacen en condiciones pésimas que no contribuyen en nada a la asimilación de conocimientos y preparación para tener un futuro al menos que les cubre sus más elementales necesidades.
Vivimos en un país con las más grandes desigualdades sociales. Aquí el que tiene, tiene en superabundancia, porque el sistema está a su servicio y le brinda toda clase de privilegios. Y nos han alienado de tal manera que hasta nos hacen creer que el que vive en pobreza, es porque "o es haragán, idiota o estúpido, o no le despierta interés alguno por buscar su beneficio particular". Gran Mentira. Aquí todo está diseñado para que se mantenga ese status quo .en beneficio exclusivo para unos pocos.
Somos un país de Tercer Mundo, donde la injusticia social campea libremente. Cabalgan impunemente los 4 jinetes modernos del apocalipsis: el saqueo, la corrupción, la impunidad y el cinismo, a todo nivel, tanto en las esferas estatales, como en las mismas empresas privadas. Corruptor y corrupto, caminan tomados de la mano sin importarles que sus malsanas acciones, perjudiquen y dañen severamente, a terceros.Y actuamos nosotros también de manera tan descarada, arrastrada y vil, que a los que nos tienen subyugados, les rendimos toda clase de honores.
A todo esto habría que agregar otro elemento que se apoderó prácticamente de todos: LA INDIFERENCIA. Prevalece aquello de que "dejar hacer, dejar pasar...si es con vos, no te metás". Aquí no han secuestrado de tal manera la conciencia, que más parecemos zombies, muertos en vida. Eso somos: Muertos en Vida.
lunes, 2 de diciembre de 2013
miércoles, 10 de julio de 2013
30 DE JULIO, DÍA DEL PERIODISTA CHIQUIMULTECO.
Escudriñando un poco la historia de nuestro departamento de Chiquimula, nos encontramos con la obra "Chiquimula en la Historia", de la profesora chiquimulteca Rosa Flores Monroy, que nos proporciona interesantes como valiosos datos, los cuales nos han motivado a escribir esta nota comentada.
Encontramos que un 30 de julio de 1875, trajeron a Chiquimula la primera imprenta, con la cual, un año después, se comenzó a trabajar el primer periódico...la profesora Flores Monroy, literalmente nos dice: "El periodismo en Chiquimula se inició allá por el 1876, pues el 30 de julio de 1875, recibió la municipalidad la primera imprenta que hubo en nuestro pueblo y el primer periódico vio la luz pública aproximadamente un año después; a mediados de 1876, se encuentran los primeros datos relativos a dicha publicación".
Ya en aquel tiempo tiempo existían chiquimultecos a quienes les atraía y gustaba, ejercer el periodismo y ni lentos ni perezosos, se abocaron con quien dirigía la imprenta, surgiendo así la inquietud de publicar el primer periódico, el cual tuvo como nombre "LA ESTRELLA DE ORIENTE", habiendo sido su primer director, la misma persona que dirigía y administraba la imprenta. Al respecto, la profesora e historiadora Flores Monroy, en su conocida obra, afirma que entre los directores del mencionado primer periódico de Chiquimula, estaban: Ángel Ignacio Jordán, Carlos Cóbar H., Daniel Taracena, Ignacio Calderón y Agripino Zea.
Nuestro particular criterio al respecto, es que todo gremio debe tener tener un día especial que lo identifique, por alguna buena razón, la razón de ser, valga la redundancia, precisamente de ese gremio en sí, como estaría sucediendo con el DÍA DEL PERIODISTA CHIQUIMULTECO, además se le estaría rindiendo tributo y homenaje a quienes como grandes visionarios, sentaron las bases para que los chiquimultecos ejerciéramos uno de los más grandes derechos humanos, como lo es, la libre expresión del pensamiento, a través de distintos medios de comunicación, como existen en la actualidad.
Con el tiempo y luego de estar debida y graníticamente organizados, sin envidias ni recelos, compartiendo experiencias y vivencias, luchando unidos, se podría contar con una sede y allí, mantener toda una galería de periodistas destacados del departamento...Bueno, eso tal vez es una utopía en Chiquimula, porque en otros departamentos del país, los colegas se mantienen organizados y trabajan unidos.
La propuesta la presento. Y no es la primera que lo hago.
Encontramos que un 30 de julio de 1875, trajeron a Chiquimula la primera imprenta, con la cual, un año después, se comenzó a trabajar el primer periódico...la profesora Flores Monroy, literalmente nos dice: "El periodismo en Chiquimula se inició allá por el 1876, pues el 30 de julio de 1875, recibió la municipalidad la primera imprenta que hubo en nuestro pueblo y el primer periódico vio la luz pública aproximadamente un año después; a mediados de 1876, se encuentran los primeros datos relativos a dicha publicación".
Ya en aquel tiempo tiempo existían chiquimultecos a quienes les atraía y gustaba, ejercer el periodismo y ni lentos ni perezosos, se abocaron con quien dirigía la imprenta, surgiendo así la inquietud de publicar el primer periódico, el cual tuvo como nombre "LA ESTRELLA DE ORIENTE", habiendo sido su primer director, la misma persona que dirigía y administraba la imprenta. Al respecto, la profesora e historiadora Flores Monroy, en su conocida obra, afirma que entre los directores del mencionado primer periódico de Chiquimula, estaban: Ángel Ignacio Jordán, Carlos Cóbar H., Daniel Taracena, Ignacio Calderón y Agripino Zea.
Nuestro particular criterio al respecto, es que todo gremio debe tener tener un día especial que lo identifique, por alguna buena razón, la razón de ser, valga la redundancia, precisamente de ese gremio en sí, como estaría sucediendo con el DÍA DEL PERIODISTA CHIQUIMULTECO, además se le estaría rindiendo tributo y homenaje a quienes como grandes visionarios, sentaron las bases para que los chiquimultecos ejerciéramos uno de los más grandes derechos humanos, como lo es, la libre expresión del pensamiento, a través de distintos medios de comunicación, como existen en la actualidad.
Con el tiempo y luego de estar debida y graníticamente organizados, sin envidias ni recelos, compartiendo experiencias y vivencias, luchando unidos, se podría contar con una sede y allí, mantener toda una galería de periodistas destacados del departamento...Bueno, eso tal vez es una utopía en Chiquimula, porque en otros departamentos del país, los colegas se mantienen organizados y trabajan unidos.
La propuesta la presento. Y no es la primera que lo hago.
sábado, 8 de junio de 2013
UN MUERTO QUE SALE A DIARIO.
Hacer periodismo en los departamentos es una labor verdaderamente titánica. Quien se atreve a penetrar en el difícil ámbito del periodismo, de verdad es que tiene: 1. Vocación para el ejercicio periodístico y no le importa la infinidad de obstáculos que encontrará a lo largo de escabroso camino. 2: ¿Es un iluso?...o 3: Es un verdadero ingenuo, por no decir "resentido social", adjetivo que le etiquetan desde el mismo principio de su labor.
A todo esto, se suman otros elementos externos que le obligan a pensar que "no vale la pena estar en este oficio", "el mejor oficio del mundo", como lo dijo Gabriel García Márquez, premio Nóbel de Literatura.
A todos los pueblos de nuestro país llega un medio escrito que por su formato, su presentación, su poco texto, fotografías a todo color, y su explotación del morbo, la gente de poco nivel cultural, está pendiente de él, y corre, incluso, tras el voceador para comprarlo, no importa el precio...el comprador le gusta, le satisface, ver notas de muertos, secuestros, asaltos, robos, en fin, todo aquello que signifique sensacionalismo, con todos los antivalores humanos.
Este factor externo, es, según mi particular criterio, lo que está liquidando a los medios escritos de los pueblos. Este muerto que sale a diario, se vende como pan caliente. Incluso dentro de las misma gente con cierto nivel cultural y académico. Éso es lo más lamentable.
domingo, 3 de febrero de 2013
EL TERREMOTO DE 1976.
Estamos en el lunes 4 de febrero del 2013, conmemorando, recordándonos, de otro aniversario más del fatídico terremoto del 4 de febrero de 1976.
Ese fuerte movimiento sísmico causó grandes daños y destrozos especialmente en el altiplano del país y a lo largo de la falla del Motagua, golpeando fuertemente en los departamentos de ..El Progreso, Jalapa, Zacapa y gran parte de Izabal.
Otro departamento que sufrió la fuerza del violento movimiento telúrico, fue Chimaltenango, donde miles de viviendas de construcción de adobe con techo de teja o lámina, dejaron, literalmente, sepultados a sus dueños, quienes dormían tranquilamente, luego de una ardua jornada de trabajo en la tierra, un día antes.
De ese 4 de febrero de 1976, a la presente fecha, han transcurrido 37 años.
Quienes vivimos y experimentamos ese momento que ocurrió en horas de la madrugada de ese jueves 4 de febrero, no se nos olvida la forma en que fuimos interrumpidos en nuestro sueño.
Eran las 3:30 de esa fatídica madrugada.
En esa fecha, trabajaba como profesor en una escuela rural, del municipio de San Luis Jilotepeque, Jalapa.
Un movimiento suave, pausado, de un lado a otro, me despertó. Creí que estaba soñando.
¿Qué sería eso que acabo de sentir?, me pregunté medio adormitado.
Traté de conciliar nuevamente el sueño.
Sin embargo, nuevamente sentí el mismo movimiento en mi pequeña cama, de esas de metal, de doblar.
Entonces ya me quedé más pensativo, pero incrédulo.
Casi al mismo tiempo, escuché voces provenientes de afuera de la escuela, que me preguntaban si había sentido el temblor.
-Profesor, profesor ¿sintió el temblor? Profesor, oiga, levántese, porque está temblando.
Eran padres de familia que también habían sentido el sismo.
Fue hasta entonces que me afligí.
Vaya, me dije, no era que estaba soñando, de verdad ha sido un temblor.
De inmediato me levanté, encendí la candela que me servía para iluminarme, me di cuenta que algunas cosas como vasos, tazas y unos botes, se había de la "platera", platera que me servía como librera.
Los vecinos me esperaban afuera, todos muy nerviosos también. Un terremoto en la aldea y a saber en qué otro lugar, comentaban.
Siempre me acompañó un pequeño radio de baterías.
Procedo a sintonizar emisoras de Guatemala y ninguna estaba al aire. Bueno, en aquella época, no transmitían las 24 horas. Pero no era por eso, es que la energía eléctrica se había suspendido como consecuencia del fuerte temblor que también se había sentido en la capital. De ello, me enteré posteriormente.
Busqué emisoras de El Salvador y tampoco. En mi impaciencia logré captar una emisora de Honduras, en la cual ya estaban informando de lo que había sucedido en Guatemala.
La noticia de última hora era que en Guatemala había sucedido un terremotos de grandes dimensiones. Poco a poco, divulgaban noticias cada vez más alarmantes.
A todo esto, ya éramos bastantes los que estábamos alrededor del pequeño radiorreceptor, escuchando la increíble noticia.
Siultaneamente sentíamos más movimientos de la tierra, sentíamos que nos estaban meciendo...y nos afligíamos todavía más. Parecía que caminábamos sobre un puente de hamaca.
Y el pequeño radio (marca Presidente), nos continuaba informando: "No hay energía eléctrica en gran de Guatemala...y, según informan radioaficionados, hay destrucción de viviendas y posiblemente personas fallecidas..."
Y ése fue el inicio de una alarma generalizada entre todos los vecinos de la aldea, porue muchos de ellos tenían familiares en la capital y otros lugares aledaños a la urbe capitalina.
Cuando despuntó el alba, todos pensamos en la manera de comunicarnos con nuestros familiares...había que ir a San Luis Jilotepeque o a Ipala, a poner telegramas, o buscar a alguien que se atreviera a viajar a buscarlos o preguntar por ellos.
La zozobra e incertidumbre de apoderó de todos.
Pero la escuela no había sufrido nada en su estructura. Todo porque era de bahareque, el mejor material para soportar esta clase de movimiento telúricos. Gracias a Dios, dijimos.
También ninguna otra vivienda experimentó problemas, porque la mayoría eran de bahareque o de cañas de maicillo, con techo de zacate. Una aldea pobre, muy pobre y asentada en la ladera de un cerro de pura piedra.
El resto ya lo conocemos. Más de 25 mil guatemaltecos pobres fallecidos. Miles y miles de viviendas destruidas. Puentes derribados, carreteras con derrumbes, En fin, algo espantoso. Dantesco el panorama.
Sucedió hace 37 años.
Ese fuerte movimiento sísmico causó grandes daños y destrozos especialmente en el altiplano del país y a lo largo de la falla del Motagua, golpeando fuertemente en los departamentos de ..El Progreso, Jalapa, Zacapa y gran parte de Izabal.
Otro departamento que sufrió la fuerza del violento movimiento telúrico, fue Chimaltenango, donde miles de viviendas de construcción de adobe con techo de teja o lámina, dejaron, literalmente, sepultados a sus dueños, quienes dormían tranquilamente, luego de una ardua jornada de trabajo en la tierra, un día antes.
De ese 4 de febrero de 1976, a la presente fecha, han transcurrido 37 años.
Quienes vivimos y experimentamos ese momento que ocurrió en horas de la madrugada de ese jueves 4 de febrero, no se nos olvida la forma en que fuimos interrumpidos en nuestro sueño.
Eran las 3:30 de esa fatídica madrugada.
En esa fecha, trabajaba como profesor en una escuela rural, del municipio de San Luis Jilotepeque, Jalapa.
Un movimiento suave, pausado, de un lado a otro, me despertó. Creí que estaba soñando.
¿Qué sería eso que acabo de sentir?, me pregunté medio adormitado.
Traté de conciliar nuevamente el sueño.
Sin embargo, nuevamente sentí el mismo movimiento en mi pequeña cama, de esas de metal, de doblar.
Entonces ya me quedé más pensativo, pero incrédulo.
Casi al mismo tiempo, escuché voces provenientes de afuera de la escuela, que me preguntaban si había sentido el temblor.
-Profesor, profesor ¿sintió el temblor? Profesor, oiga, levántese, porque está temblando.
Eran padres de familia que también habían sentido el sismo.
Fue hasta entonces que me afligí.
Vaya, me dije, no era que estaba soñando, de verdad ha sido un temblor.
De inmediato me levanté, encendí la candela que me servía para iluminarme, me di cuenta que algunas cosas como vasos, tazas y unos botes, se había de la "platera", platera que me servía como librera.
Los vecinos me esperaban afuera, todos muy nerviosos también. Un terremoto en la aldea y a saber en qué otro lugar, comentaban.
Siempre me acompañó un pequeño radio de baterías.
Procedo a sintonizar emisoras de Guatemala y ninguna estaba al aire. Bueno, en aquella época, no transmitían las 24 horas. Pero no era por eso, es que la energía eléctrica se había suspendido como consecuencia del fuerte temblor que también se había sentido en la capital. De ello, me enteré posteriormente.
Busqué emisoras de El Salvador y tampoco. En mi impaciencia logré captar una emisora de Honduras, en la cual ya estaban informando de lo que había sucedido en Guatemala.
La noticia de última hora era que en Guatemala había sucedido un terremotos de grandes dimensiones. Poco a poco, divulgaban noticias cada vez más alarmantes.
A todo esto, ya éramos bastantes los que estábamos alrededor del pequeño radiorreceptor, escuchando la increíble noticia.
Siultaneamente sentíamos más movimientos de la tierra, sentíamos que nos estaban meciendo...y nos afligíamos todavía más. Parecía que caminábamos sobre un puente de hamaca.
Y el pequeño radio (marca Presidente), nos continuaba informando: "No hay energía eléctrica en gran de Guatemala...y, según informan radioaficionados, hay destrucción de viviendas y posiblemente personas fallecidas..."
Y ése fue el inicio de una alarma generalizada entre todos los vecinos de la aldea, porue muchos de ellos tenían familiares en la capital y otros lugares aledaños a la urbe capitalina.
Cuando despuntó el alba, todos pensamos en la manera de comunicarnos con nuestros familiares...había que ir a San Luis Jilotepeque o a Ipala, a poner telegramas, o buscar a alguien que se atreviera a viajar a buscarlos o preguntar por ellos.
La zozobra e incertidumbre de apoderó de todos.
Pero la escuela no había sufrido nada en su estructura. Todo porque era de bahareque, el mejor material para soportar esta clase de movimiento telúricos. Gracias a Dios, dijimos.
También ninguna otra vivienda experimentó problemas, porque la mayoría eran de bahareque o de cañas de maicillo, con techo de zacate. Una aldea pobre, muy pobre y asentada en la ladera de un cerro de pura piedra.
El resto ya lo conocemos. Más de 25 mil guatemaltecos pobres fallecidos. Miles y miles de viviendas destruidas. Puentes derribados, carreteras con derrumbes, En fin, algo espantoso. Dantesco el panorama.
Sucedió hace 37 años.
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