Estamos en el lunes 4 de febrero del 2013, conmemorando, recordándonos, de otro aniversario más del fatídico terremoto del 4 de febrero de 1976.
Ese fuerte movimiento sísmico causó grandes daños y destrozos especialmente en el altiplano del país y a lo largo de la falla del Motagua, golpeando fuertemente en los departamentos de ..El Progreso, Jalapa, Zacapa y gran parte de Izabal.
Otro departamento que sufrió la fuerza del violento movimiento telúrico, fue Chimaltenango, donde miles de viviendas de construcción de adobe con techo de teja o lámina, dejaron, literalmente, sepultados a sus dueños, quienes dormían tranquilamente, luego de una ardua jornada de trabajo en la tierra, un día antes.
De ese 4 de febrero de 1976, a la presente fecha, han transcurrido 37 años.
Quienes vivimos y experimentamos ese momento que ocurrió en horas de la madrugada de ese jueves 4 de febrero, no se nos olvida la forma en que fuimos interrumpidos en nuestro sueño.
Eran las 3:30 de esa fatídica madrugada.
En esa fecha, trabajaba como profesor en una escuela rural, del municipio de San Luis Jilotepeque, Jalapa.
Un movimiento suave, pausado, de un lado a otro, me despertó. Creí que estaba soñando.
¿Qué sería eso que acabo de sentir?, me pregunté medio adormitado.
Traté de conciliar nuevamente el sueño.
Sin embargo, nuevamente sentí el mismo movimiento en mi pequeña cama, de esas de metal, de doblar.
Entonces ya me quedé más pensativo, pero incrédulo.
Casi al mismo tiempo, escuché voces provenientes de afuera de la escuela, que me preguntaban si había sentido el temblor.
-Profesor, profesor ¿sintió el temblor? Profesor, oiga, levántese, porque está temblando.
Eran padres de familia que también habían sentido el sismo.
Fue hasta entonces que me afligí.
Vaya, me dije, no era que estaba soñando, de verdad ha sido un temblor.
De inmediato me levanté, encendí la candela que me servía para iluminarme, me di cuenta que algunas cosas como vasos, tazas y unos botes, se había de la "platera", platera que me servía como librera.
Los vecinos me esperaban afuera, todos muy nerviosos también. Un terremoto en la aldea y a saber en qué otro lugar, comentaban.
Siempre me acompañó un pequeño radio de baterías.
Procedo a sintonizar emisoras de Guatemala y ninguna estaba al aire. Bueno, en aquella época, no transmitían las 24 horas. Pero no era por eso, es que la energía eléctrica se había suspendido como consecuencia del fuerte temblor que también se había sentido en la capital. De ello, me enteré posteriormente.
Busqué emisoras de El Salvador y tampoco. En mi impaciencia logré captar una emisora de Honduras, en la cual ya estaban informando de lo que había sucedido en Guatemala.
La noticia de última hora era que en Guatemala había sucedido un terremotos de grandes dimensiones. Poco a poco, divulgaban noticias cada vez más alarmantes.
A todo esto, ya éramos bastantes los que estábamos alrededor del pequeño radiorreceptor, escuchando la increíble noticia.
Siultaneamente sentíamos más movimientos de la tierra, sentíamos que nos estaban meciendo...y nos afligíamos todavía más. Parecía que caminábamos sobre un puente de hamaca.
Y el pequeño radio (marca Presidente), nos continuaba informando: "No hay energía eléctrica en gran de Guatemala...y, según informan radioaficionados, hay destrucción de viviendas y posiblemente personas fallecidas..."
Y ése fue el inicio de una alarma generalizada entre todos los vecinos de la aldea, porue muchos de ellos tenían familiares en la capital y otros lugares aledaños a la urbe capitalina.
Cuando despuntó el alba, todos pensamos en la manera de comunicarnos con nuestros familiares...había que ir a San Luis Jilotepeque o a Ipala, a poner telegramas, o buscar a alguien que se atreviera a viajar a buscarlos o preguntar por ellos.
La zozobra e incertidumbre de apoderó de todos.
Pero la escuela no había sufrido nada en su estructura. Todo porque era de bahareque, el mejor material para soportar esta clase de movimiento telúricos. Gracias a Dios, dijimos.
También ninguna otra vivienda experimentó problemas, porque la mayoría eran de bahareque o de cañas de maicillo, con techo de zacate. Una aldea pobre, muy pobre y asentada en la ladera de un cerro de pura piedra.
El resto ya lo conocemos. Más de 25 mil guatemaltecos pobres fallecidos. Miles y miles de viviendas destruidas. Puentes derribados, carreteras con derrumbes, En fin, algo espantoso. Dantesco el panorama.
Sucedió hace 37 años.
muy triste el recordar esa tragica madrugada, yo tenia solo 12 anios, y esos 33 segundos teluricos fueron mas que suficientes para despertarme.. todos a la calle y como usted lo narra sin la tecnologia de hoy llevo varias horas para comprender la magnitud de lo que habia pasado. al final y como consecuencias de/ el saldo de vidas llego hasta 40 mil. y como siempre los Guatemaltecos mostramos nuestro apoyo los unos a los otros. Saludos Marvin.
ResponderEliminar