jueves, 13 de diciembre de 2012

ALGO MÁS DEL HOSPITAL JOSÉ MARTÍ, DE JALAPA.

i..El hospital oftalmológico José Martí, atendido por médicos cubanos, fue creado en la ciudad de Jalapa en el año 2008, a petición de varios vecinos de dicha ciudad y del departamento, para recibir atención precisamente en problemas de su salud visual.
A la fecha son grandes cantidades de personas que lo visitan, requiriendo dicha atención médica, y llegan de distintos lugares del nororiente del país, incluso de la hermana república de El Salvador, a sabiendas que serán atendidos de manera profesional por los muchos jóvenes profesionales de la medicina que allí laboran.  Las personas acuden por consultas y, si son necesarias, reciben atención interna y luego sometidos a operaciones en los ojos, según sea el caso. Todos estos servicios, de manera gratuita, es decir, sin ningún costo económico para  los pacientes.  En el interior de las instalaciones existe un amplio local con camas para los que son atendidos por operación, donde incluso se puede quedar algún familiar para estarlo cuidando o atendiéndolo de alguna manera.  El personal que atiende es de aproximadamente 8 miembros y residen en el hospital, por espacio de 2 años, luego son relevados por otra brigada similar.
El Ché Guevara, José Martí y el actual presidente
de Cuba, Raúl Castro, pilares de la Revolución
Cubana.  Sin olvidarnos de Fidel Castro, líder de la
Revolución y que, antes de luchar en las montañas 
de su país, vivió algún tiempo en Jalapa, específicamente
cerca del balenario Los Chorros, San Pedro Pinula.
El Ché Guevara pasó por Guatemala cuando gobernaba
Jacobo Arbenz Guzmán.  Y José Martí, en el siglo XIX, 
estuvo también en nuestro país, se enamoró de una
jovencita guatemalteca y escribió el poema "La Niña
de Guatemala". 

Aquí esperan los pacientes a ser llamados para recibir
la atención de un médico oftalmológico.

Una de los miembros del personal médico cubano, cuando 
procede a inscribir a un paciente.

El pasillo casi lleno de pacientes provenientes de
distintos puntos del país. En la pintura, José Martí.

Otra vista del mismo pasillo; mientras que los demás 
pacientes esperan turno para ser atendidos en la otra sección
del Hospital.


Para nosotros, particularmente es realmente admirable la labor humanitaria que hace la Revolución Cubana por medio de estas brigadas de médicos.  Cuba no envía a otros países contingentes de fuerzas armadas o armamento bélico para destruir.  Envía ayuda humana para curar enfermedades. Y Guatemala que es un país pobre y con un bajo índice en desarrollo humano, (estamos en último lugar en América Latina) necesita cubrir estas necesidades, pero no lo hace porque el sistema y quienes están detrás del poder, no permiten que las mayorías salgan de la ignorancia y la insalubridad, entre las más elementales necesidades que debe cubrir el ser humano.  ¡Gracias médicos cubanos...Muchas gracias a la Revolución Cubana!

sábado, 8 de diciembre de 2012

SE ACERCA EL FIN.

En efecto, se acerca el fin de este año 2012, y cuando estamos a pocos días de su finalización (esto que escribo lo hago en fecha 8-12) mucho hay que acotar sobre lo que ha acontecido en mi sufrida Guatemala, durante el transcurso de este año.
La población chapina en general, se  ha visto sacudida por variedad de acontecimientos que van desde lo político, lo social, cultural, deportivo y, sobretodo, en el tema económico.
Huelgas, manifestaciones, protestas, desalojos violentos, masacres y toda una estructura de corrupción, imparable que obligó a nuestros flamantes gobernantes que tomaron posesión a mediados de enero de este atribulado año, a calificar este flagelo, como "un monstruo de mil cabezas..."
Todos los sectores vivos del país, se han visto afectados.
Estudiantes de magisterio, padres de familia, pequeños comerciantes, organizaciones campesinas y de indígenas, la misma canasta básica que ha venido a empobrecer aún más, la ya alicaída economía familiar, que no ve por dónde, hacer aumentar sus magros ingresos, para brindarle una alimentación digna a ese entorno familiar que tiene que "medio sobrevivir", con uno y mil malabares para que sus quetzalitos, que más parecen sanates, alcancen al menos para las tortillas y los frijolitos, que constituyen el menú especial en la mesa diaria de las grandes mayorías guatemalteca.  No así de aquellos que sus compras las hacen en los grandes centros comerciales de la zona 15 capitalina y los más pocos, vuelan en sus jets privados "de shopping" a Miami.
Realmente no esperábamos que este año fuera así, tan duro.  Muchas expectativas se vieron truncadas, especialmente para los que nos movemos en la llanura de la actividad política-partidista.
Y lo peor de todo, según mi particular criterio, es que no se ve ninguna luz al final del túnel.
Me recuerdo de un presidente de Guatemala que, en su momento, -algo así como para lucirse- expresó:
"estamos al borde del abismo, pero en mi Gobierno...daremos un paso adelante".
En estos días se habla del 13 Baktun.
Para los Mayas, el fin de un largo período de más 5 mil años.  Afirman que a partir de este 21 de diciembre, la humanidad tiene que cambiar radicalmente.
Dejar los antivalores.  Pero no solo a nivel personal, sino a nivel de colectividad.  Dejar la corrupción, la ambición, las injusticias sociales, para que todos vivamos de manera digna, que como seres humanos merecemos.
Que ya no hayan "niños millonarios de lombrices", como  dice Ricardo Arjona. Que nuestros gobernantes vean las necesidades de las grandes mayorías y no sólo las cuentas bancarias que les favorecerán por determinados proyectos de infraestructura.  Que haya salud gratuita para todos (con centros de salud, hospitales, centros asistenciales con medicina suficientes y personal médico, todo el tiempo), que tengan vivienda digna, educación gratuita y para todos los niveles en el sistema educativo, empleos y salarios dignos, sin explotación patronal.
Aquí en Guatemala, todo esto es mucho pedir.  Porque somos muy duros de entender la realidad y la solución viable para alcanzar un país justo y sin desigualdades sociales que actualmente existen.
Fácilmente nos dejamos convencer por cantos de sirena, que nos visitan cada cuatro años.  Es ahí donde juegan papel preponderantes las instituciones como los medios de comunicación -pero todos-, la iglesia en general, el sistema educativo, las universidades, los partidos políticos...
Reitero, no veo ninguna luz al final del túnel.  Ojalá me equivoque.