viernes, 4 de noviembre de 2011

NUEVAMENTE A LAS URNAS ESTE 6 DE NOVIEMBRE.

     Y el deber cívico nos llama otra vez para participar en la culminación de este proceso electoral en el que se elegirá al nuevo Presidente Constitucional de la República de Guatemala.
      Cada 4 años recibimos este llamado, pero Guatemala aún no sale ni abandona la triste realidad que le aqueja desde hace ya muchos años.  Según altos organismo internacionales, como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, dentro del continente americano, Guatemala ocupa uno de los últimos lugares en desarrollo humano, es decir, que el Estado guatemalteco no atendido las necesidades básica del ser humano, como el acceso a la salud, el acceso a la educación (servicios gratuitos para todos), vivienda digna, empleo digno y salarios también dignos. El Estado guatemalteco se ha concretado a darnos otro tipo de "desarrollo" que es el que nos mantiene como estamos.
     También nos señalan estos organismos como país que no combate la desnutrición infantil, que provoca la mortalidad de cientos y cientos de niños guatemaltecos, miles al año, más que la que produce la violencia común y organizada.  Y existe preocupación de la comunidad internacional por el alto índice de corrupción -ahí sí estamos en los primeros lugares, en corrupción- a todo nivel y no se hace nada por combatirla, mucho menos por erradicarla.
     Hace unos pocos día el recién nombrado embajador de EE.UU. para Guatemala, declaró a la prensa escrita nacional, que el más grande problema que este país tiene que resolver es en lo social, es decir, primero combatir la pobreza y el analfabetismo, pero hacerlo a fondo.
    En nuestro manos está, entonces, decidir quién nos gobernará como Presidente, en los siguientes 4 años.  Pero que el próximo gobierne en favor de las mayorías y no de las minorías.
     

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