Bueno, hablemos de la corrupción, ah, bendita corrupción, y sus derivados: abuso de poder, prepotencia, nepotismo, no transparencia, complicidad, indiferencia (nuestra) y todo lo demás que nosotros mismo, aceptamos y hasta agradecemos.
Hemos llegado a un punto tal, en el cual hemos perdido nuestros más elementales principios éticos y morales. Esos valores ya no son parte de nuestra idiosincracia.
Con una pequeña cuota de poder, nos sentimos los dueños y amos de cualquier grupo social. Nadie nos puede cuestionar nuestra forma de accionar, porque somo, incluso, infalibles, e incluso dueños de la verdad.
Nuestro egocentrismo y ansias de poder, nos ha llevado al extremo en el que no se nos puede contradecir...¡Dios Guarde! Aún así solo seamos representantes de alguna institución educativa o de cualquiera otra institución social académica.
En nuestros tiempos prevalece el abuso de poder, la prepotencia, el nepotismo, la no transparencia, la complicidad de la cual también somo partícipe al no denunciar esas actitudes negativas, la indiferencia y el acomodo...eso de "si no es con vos, no te metás".
Pero lo más triste y lamentable es que a la juventud que asiste a los centros educativos, diversificados y universitarios, específicamente los oficiales, es lo que menos les importa. Para ellos, triste conclusión la mía, los mantiene en una burbuja que los aleja de la realidad. Un factor es la tecnología de la comunicación, ha hecho daño, mucho daño, por que ese sector, tan fuerte, tan dinámico, tan lleno de energía, paradójicamente, es tan vulnerable, a tal punto, que no piensa, su mente divaga...lo que es muy bien aprovechado por aquellos que hacen gala de personalismo y visión egoísta.
Así se encuentra Guatemala. Así se encuentra, lógicamente, mi pueblo. Así entonces no PODEMOS esperar salir de nuestra ignorancia, de nuestros subdesrrollo y de nuestra pobreza intelectual.
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