Desde 1954, Guatemala ha sido gobernada por partidos de derecha y de derecha extrema, especialmente cuando estuvo en el poder el Movimiento de Liberación Nacional, MLN, el mal recordado partido de la banderita.
Hagamos un poco historia de la trayectoria político partidista, contando a partir de las elecciones de 1970. En ese año, ganó el MLN con su candidato el coronel Carlos Manuel Arana Osorio, quien un año antes había desempeñado el cargo de comandante de la zona militar de Zacapa. Esos eran los tiempo de los primeros años del movimiento armando rebelde, que surgieron en el oriente del país.
Mientras que a nivel nacional se elegía a un militar, en la ciudad capital, era elegido alcalde metropolitano Manuel Colom Argueta, de tendencia revolucionaria y democrática, considerado hasta la fecha por el mejor alcalde que ha tenido la capital de la república y recordado todavía, por no haberse doblegado ante el militar que fungía como presidente del país.
En 1974 gana otro militar: Kjell Eugenio Laugerud, también por el MLN, el partido de la banderita.
El partido opositor al MLN fue la Democracia Cristiana Guatemalteca, quien postuló al también militar José Efraín Ríos Mont, que era el virtual ganador de las elecciones generales, sin embargo los datos oficiales de los resultados, de repente, dejaron de fluir a la población, para que horas después, aparecieran otros resultados, dando como ganador a Arana Osorio. Se alegó tímidamente por alguno que otro medio de comunicación, que se había dado fraude, pero no pasó a más. A la Democracia Cristiana Guatemalteca, el partido de la estrella blanca sobre fondo verde, se le consideraba un "partido comunista"
Manuel Colom Argueta se perfilaba como el futuro presidente de Guatemala y cuando había conseguido que su partido el Frente Unido de la Revolución, FUR, fuera inscrito legalmente, fue ametrallado en una de las zonas de la capital, cuando salía de su bufete jurídico, en 1978 cuando ya no era alcalde de la ciudad.
Manuel Colom Argueta fue eliminado físicamente, porque constituía un elemento peligroso para la clase dominante del país. Ya sin Colom Argueta, había que continuar con la farsa de las elecciones manipuladas a favor de las minorías guatemaltecas para mantener sus privilegios sociales y económicos.
Llega 1978 y llega también otro militar a la presidencia: Fernando Romeo Lucas García, postulado por el Partido Revolucionario, que a estas alturas ya estaba contaminado de pensamiento derechista y le acompañó como vicepresidente revolucionario puro, Francisco Villagrán Kramer, quien renunció a su cargo poco tiempo después, al darse cuenta de las atrocidades que cometía el gobierno luquista. Fue una de las épocas de mayor represión contra los movimientos revolucionarios e insurgentes.
(Esta breve historia, continuará... por favor estar pendiente)
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