No son sus volcanes, lagos, ríos y montañas, a pesar de su exuberante belleza natural, ni sus bosques o ricas minas, que proveen bienestar y riqueza al país donde florecen.
Sencillamente es un gente, sus habitantes que le dan vida a todo país, en este caso, le dan vida a Guatemala.
Es su gente, no importando su raza, color, religión o tendencia política.
Guatemala es un país de mucha riqueza natural y con una población mayoritaria increíblemente sumida en la más absoluta desigualdad social, a pesar que está rodeado de mucha riqueza natural, que es aprovechada únicamente por un sector privilegiado, como el tema de la minas.
Pero a lo que menos se pone atención en Guatemala es, precisamente, a esa gran mayoría que sobrevive en la pobreza y extrema pobreza.
Guatemala se encuentra en los más bajos niveles de desarrollo humano, no solo comparativamente con el resto de latinoamerica, sino del mundo entero. La atención en salud, educación, vivienda, empleo y salarios dignos, son nulos y pésimos, lo que nos deja claro que este sistema económico es altamente injusto para las grandes mayorías.
Y es esta desigualdad social, la que impulsa a muchos guatemaltecos a emigrar hacia EE.UU. en búsqueda de mejores oportunidades, porque simplemente en su país, se carece de todo, especialmente de trabajo bien remunerado, para darle bienestar de la familia.
Esa esa una razón para emigrar, de hecho, la principal, como, repito, la falta de oportunidades.
Mientras en Guatemala, los que se quedan luchando contra todo, siguen sufriendo toda clase de injusticias sociales, luchando contra quienes siempre han gobernado de acuerdo a sus mezquinos intereses que para conseguirlo, manipulan la mente ignorante haciéndoles creer, cada cuatro años, que "ahora sí vamos a cambiar..." y el desengaño viene poco tiempo después, pero como prevalece en el guatemalteco que se dice inteligente, "los anteriores fueron nefastos, pero ahora no nos vamos a equivocar". Vaya.
El guatemalteco es la mayor riqueza de este país. Pero ese guatemalteco que hace mayoría de población, es olvidado, marginado, explotado, engañado y acarreado, para seguir favoreciendo a este inhumano e injusto sistema, que dejaron aquellos que se auto nombraron "de la liberación nacional" luego de la invasión mercenaria auspiciada por EE.UU. y apoyada por la oligarquía guatemalteca en 1954.
De no haber sucedido esta tragedia social en aquel año, el guatemalteco tuviera en la actualidad mejores expectativas de vida, acordes a todo derecho humano.
Y en esta gama de desigualdad en que mantienen al guatemalteco común, se agrega que hasta la mente le ha sido carcomida y contaminada por pensamientos ajenos a la triste realidad guatemalteca.
Solo cuando de verdad cambiemos de pensamiento y se nos quite el miedo a un verdadero y justo cambio social, veremos a una Guatemala diferente, porque solo así, a través de un sistema social que vele por la mayoría, tendremos hospitales y centros de salud, con medicina y médicos; con escuelas llenas de niños y con suficientes maestros en todas las comunidades del país, tendremos vivienda digna, pero digna de verdad; se generará empleo con salarios dignos...en resumen entonces sí se reconocerá al guatemalteco, como la mayor riqueza de este país.
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